José Ferrer Beltrán (hacia 1745, Mequinenza - 16 de enero de 1815, Oviedo) fue un sacerdote, organista y compositor español.
Nació en Mequinenza en 1745 hijo del matrimonio formado por Cayetano Ferrer, natural de la Palma d´Ebre (Tarragona) y de Teresa Beltrán, vecina de Mequinenza.
Fue organista de la colegiata de Tremp (Lérida), diócesis de Urgel. Y después de presentarse a las oposiciones el 15 de mayo de 1767 fue nombrado organista de la catedral de Lérida. el 5 de junio de 1767.
Al parecer por estas fechas estaba estudiando en el seminario y era ya clérigo tonsurado En su nuevo destino de la catedral de Lérida, fue recibiendo todas las órdenes sagradas, hasta el sacerdocio, que lo recibió el 22 de septiembre de 1770.
Estuvo diez años en la catedral ilerdense y después de ser elegido de entre nueve candidatos para el puesto de organista de la catedral de Pamplona se trasladó a la capital navarra. Su nombramiento tuvo lugar el 21 de septiembre de1777, y allí permaneció nueve años
En ese tiempo se cree que compuso dos obras musicales: “Seis sonatas para forte piano que pueden servir para clavicordio” y “ Tres sonatas para clave y forte piano con acompañamiento de un violín”
Desde la catedral de Calahorra fue requerido el 25-VI-1786 para examinar a los opositores a su órgano. y en noviembre de 1876 escribe una carta, que se conserva en el archivo de la catedral de Pamplona, en la que se despide del Cabildo pamplonés, en ella expone los motivos principalmente económicos de su ida a la catedral ovetense, allí tendrá más ventajas económicas y podrá atender mejor a su familia.
De sus años en la heroica ciudad conocemos su afición a componer música de baile así como también su estrecha amistad con el ilustre pensador y político español Jovellanos siendo un habitual de las tertulias gijonesas del insigne asturiano.
Durante su organistía ovetense, compuso en colaboración con el organista de la catedral, Juan Páez Centella, el drama musical Premio a la Sabiduría, que fue representado en Oviedo el 13- V-1798, como homenaje a Jovellanos por su elección como Secretario Nacional de Gracia y Justicia.
Realizó para pianoforte o clavicémbalo algunas sonatas bipartitas y monotemáticas, típicas del siglo XVIII, similares a las realizadas en la época por Scarlatti o el Padre Soler. También escribió un dúo para fortepiano y violín y variaciones para tecla, versos y pastorelas.
Otras obras de este compositor parecen ser también una serie de trece sonatas contenidas en el llamado “Manuscrito musical de Valderrobres” que se encuentra en el archivo parroquial de dicha localidad turolense.
Pasó los últimos veinticinco años de su vida en Oviedo como maestro de órgano de la catedral y allí murió el 16 de enero de 1815.
RESCATANDO LA MUSICA DE JOSÉ FERRER
J. FERRER: Sonatas para clave José Luis González Uriol, clave.
Grabado en la Colegiata de Santa María Mayor de Bolea, Huesca.
ARSIS 4179.
Este disco que contiene un total de 13 sonatas se basa en la edición hecha por Dionisio Preciado en 1979 a partir de un manuscrito encontrado en Valderrobres, provincia de Teruel. A las primeras siete sonatas de José Ferrer, le siguen otras seis anónimas que Preciado atribuye también al aragonés por cuestiones de estilo y por el hecho de que, en 1780, se pusieron a la venta en Madrid seis sonatas para clave de José Ferrer anunciadas para “forte piano que pueden servir para clavicordio”.
José Luis González Uriol -dedicatario de la edición de Dionisio Preciado- es el responsable de la traducción de estas coloridas sonatas para clave que se llevan al disco por primera vez interpretadas con este instrumento. Aunque más conocido como organista, González Uriol es también un consagrado clavista como lo demuestra este registro donde utiliza un William Dowd de dos teclados (París, 1984) construido según modelos alemanes de la época. Sus lecturas cristalinas, expresivas y de tempi relajados están al más alto nivel. La españolidad de alguna sonata está idealmente servida por el intérprete que conoce perfectamente como debe sonar esta música (Sonata Nº 9 ). De tener que destacar alguna obra para aquellos que quieran acercarse al disco, recomendaremos la Sonata nº 6, un buen ejemplo tanto por la calidad de la pieza como por la belleza de la interpretación.
Desconocemos el eco que tendrá la edición del sello Arsis pero tras escuchar este disco (y aunque suene a tópico) José Ferrer es un nombre que merece una mayor atención y por ello lo recomendaremos a todos aquellos amantes de la música barroca para clave.